Bovinos

Consideraciones básicas sobre manejo nutricional de los vientres de cría bovina

Fuente: INTA

En los rodeos de cría bovina de la provincia de Buenos Aires donde se aplican pautas básicas de manejo como servicio estacionado y restringido al período de mayor oferta forrajera (primavera climática), diagnóstico de preñez por palpación rectal realizado por un profesional, en lo posible dentro de los sesenta días de retirados los toros del servicio, se hace también necesario proceder al destete de los terneros en forma anticipada.

Esto significa desde un punto de vista práctico separar los terneros de sus madres definitivamente y en forma artificial, cuando tienen entre ciento sesenta y ciento ochenta días de vida y un promedio de peso de aproximadamente ciento setenta kilogramos. Esta operación coincide con el otoño climático (mediados del mes de marzo) lo cual permite que las vacas, sin el flujo de energía que demanda la producción de leche, puedan recuperar peso y alcanzar un estado corporal adecuado antes de comenzar el invierno, que es la estación que marca el piso de la producción de forraje de las pasturas en todo el ciclo productivo.

De esta forma, habiendo acumulado reservas corporales anticipadamente en los vientres, es posible que puedan enfrentar en mejor condición el período invernal y dada la dinámica del sistema de cría bovina garantizar de alguna manera la posibilidad de lograr altos índices de procreo en el próximo servicio.

El diagnóstico de gestación en rodeos ordenados es una herramienta que permite realizar una radiografía del manejo propuesto, siempre y cuando las condiciones ambientales y/o sanitarias no hayan producido anormalidades. Esto es así porque el objetivo del mismo debe apuntar no sólo a determinar cantidad de vacas y vaquillonas preñadas en el sistema, sino que se debe conocer con la mayor precisión posible la distribución de esa preñez (tiempo de gestación), para poder adecuar el forraje al tiempo de la demanda.

Este momento del destete sirve también para realizar algunos ajustes en cuanto a las categorías del rodeo de cría, cuya primera cuestión importante pasa por resolver la situación de las vacas vacías al tacto. Como regla general y cuando los porcentajes de vacas detectadas vacías se encuentran dentro de "límites aceptables" se debiera optar por la venta inmediata si están con buen grado de gordura, de no ser así es mejor que permanezcan en el campo hasta lograr el estado óptimo de engrasamiento y por ende el mejor precio posible.

Todas aquellas vacas que por desgaste dentario no recibieron servicio, debieran separarse del rodeo y proceder a su eliminación en forma rápida, esto es antes de entrar al próximo invierno. Debieran seguir el mismo camino aquellos animales que presentan síntomas visibles de enfermedad o aquellos que resulten ser sospechosos o portadores de enfermedad o no hayan destetado ningún ternero.

Una vez realizado el descarte de todos los animales que no resulten aptos para producir, se debe diagramar la estrategia de alimentación de aquellos que permanecen en el sistema, intentando adecuar la oferta de forraje a los requerimientos de las distintas categorías que componen el rodeo. La categoría más sensible en cuanto a requerimientos nutricionales en este momento va a ser la de las vaquillonas de primer servicio, debido a que además de gestar también están completando su crecimiento.

Es por esta razón que a este grupo de animales se le debe asignar los potreros de mejor calidad forrajera disponible, no solamente hasta el parto, sino que deben continuar su alimentación hasta su segundo servicio, momento en el cual se define el éxito o fracaso del manejo propuesto a esta categoría.

Otra categoría que debe ser tenida en cuenta es la de vacas de segundo servicio, ya que si bien se encuentran con preñez detectada son animales que todavía no alcanzaron su peso adulto y por lo tanto no tendrían que sufrir cambios importantes de peso durante la gestación y sí llegar al parto en las mejores condiciones corporales.

Respecto al resto de las categorías (rodeo adulto o general) dado que los requerimientos nutricionales todavía no son importantes, es posible realizar un manejo diferencial dependiendo fundamentalmente del estado corporal a este momento. Se supone que si hubo buenos índices de preñez el estado del rodeo será un fiel reflejo de ello, en consecuencia se puede diagramar una estrategia de alimentación que contemple estos bajos requerimientos de principios de gestación.

Es posible en ciertas condiciones hasta pensar en una restricción del consumo voluntario, regulando de alguna manera la cantidad y calidad del forraje ofrecido, por ejemplo mediante la utilización de heno, proveniente de la transferencia de excedentes de primavera y de esta forma permitir que el crecimiento de las pasturas en otoño quede en pie, para satisfacer las necesidades del principio de parición.

Esta alimentación controlada puede realizarse en un potrero de poco o escaso valor forrajero (campo natural, pasturas degradadas, rastrojos de cosecha gruesa especialmente maíz, campo de sierra o de monte, etc.) para lo cual es necesario colocar allí las vacas e implementar alguna técnica de manejo del pastoreo rotativo o en franjas mediante el uso de alambrado electrificado. De esta manera los animales dispondrán según la frecuencia de los cambios de parcelas propuesto, de una disponibilidad inicial de forraje y una calidad que se mantendrá en el tiempo o a lo sumo caerá levemente.

Por supuesto que es también necesario ir observando el estado corporal de los animales sometidos a este manejo, para poder detectar aquellos que no se adapten a este sistema e ir retirándolos a un recurso forrajero de mayor valor nutricional con el objetivo de lograr una rápida recuperación de estado. Si no se toman estas precauciones es preferible no poner en práctica este manejo debido a que lo que pretende ser una alternativa de manejo racional, puede terminar en un problema de pérdidas importantes. Se debe destacar que para poner en práctica el manejo de restricción nutricional otoño – invernal de la vaca de cría deben cumplirse algunas pautas consideradas de fundamental importancia:

  • Realizarlo sólo a vacas que tengan un buen peso y estado corporal
  • Tener algún control sobre los cambios de peso o estado corporal (pesadas, observación visual, perímetro torácico, etc.)
  • Retirar del sistema aquellos animales que presenten importantes pérdidas de peso o estado corporal, para permitir su recuperación.
  • En el último tercio de la gestación comenzar a mejorar el nivel de la alimentación, debido a que los requerimientos de la gestación pasan a ser mayores.
  • Las vacas una vez paridas deben tener libre acceso en cantidad y calidad de forraje, de modo tal que permita satisfacer los requerimientos de producción láctea y recuperación del estado corporal.

La Reserva 6 de la Unidad Integrada Balcarce realiza este manejo como práctica y a modo de ilustración, se presentan en el siguiente gráfico las variaciones de peso de las vacas del rodeo en cuatro momentos del ciclo productivo, considerados los de mayor importancia del sistema.

Como puede observarse, el comienzo del período de restricción coincide con el destete, momento en el cual las vacas tienen bajos requerimientos al suprimir la lactancia. Partiendo de animales en buen estado corporal (3 ó 4 en la escala de 1 a 5) es aceptable manejar una pérdida de peso de alrededor de 40 ó 50 kilogramos desde el destete al parto (pérdida de peso de 300 gramos por día). Luego, si se ha hecho una adecuada presupuestación forrajera, también es posible una recuperación de peso de 300 gramos por día desde ese momento hasta el comienzo del servicio. Durante este período las vacas siguen ganando peso (400 gramos por día) hasta llegar al final del mismo, donde prácticamente vuelven al estado corporal del ciclo anterior.

Aplicar este manejo tiene algunas implicancias sobre otros parámetros productivos del rodeo, siendo uno de ellos el cambio de peso al nacer de los terneros. En el cuadro 1 se presentan los pesos al nacer, al destete y el aumento de peso vivo (ADPV) de terneros provenientes de vacas que tuvieron restricción alimenticia posdestete (Reserva 6) y de otros sistemas que no lo utilizan como práctica.

Cuadro 1:
Pesos de terneros al nacer y su relación con la nutrición de sus madres durante la gestación

 

 

Con restricción

Sin restricción

PESO

Reserva 6

Reserva 7

Establec. particular

Al nacimiento 25 28 29
Al destete 177 155 155
ADPV Nacimiento – Destete 0,695 0,603 0,602

 

Los pesos de los terneros al nacer en Reserva 6 son sensiblemente menores respecto de Reserva 7 y un establecimiento particular como producto de la restricción alimenticia de sus madres durante el principio de la gestación. Pero ello no obsta para que esos terneros durante la lactancia tengan una performance superior y lleguen con mejor peso al destete que los de los otros dos grupos (177 vs.155 kilogramos).

Un parámetro que no es afectado por el manejo de restricción de la vaca es el reproductivo a nivel general del rodeo. En el cuadro 2 se presentan los datos sobre pesos promedios de las vacas en diferentes momentos del ciclo productivo del período 1970 a 1994 y su relación con la fertilidad del rodeo.

Cuadro 2:
Peso Promedio de las vacas y su relación con la fertilidad

 

Período

Pesos promedio (kg)

Pérdida de peso Destete – Parto (%)

% de Preñez

Destete

Parto

Inicio del servicio

Fin del servicio

1970 / 1994

413

368

374

420

11

93

 

Asumiendo que con un período de servicio de sesenta días las vacas tienen en promedio tres celos fértiles, la distribución de la parición también se va a dar en ese mismo tiempo. Como se observa el promedio es de 70; 22 y 8% correspondientes a cada uno de los celos o estros, lo que demuestra un 92% de los terneros nacidos en los primeros cuarenta y dos días de parto, con las ventajas que ello origina en estos sistemas por el hecho de tener poca distancia entre la "cabeza" y "cola" de parición.

El objetivo final de este trabajo es presentar una alternativa de manejo que seguramente no será la óptima ni la que mejor se adapte a cada sistema en particular, pero al menos debiera ser tenida en cuenta en sus aspectos básicos. De este modo se tendrá una herramienta más para que la toma de decisiones de manejo nutricional de los vientres permita alcanzar producciones sustentables en el tiempo. Finalmente, el manejo del rodeo de cría que se acaba de describir tiene el aval de una serie de treinta años de información, extraída de los archivos de datos de la Unidad de Demostración y Experimentación Adaptativa de Producción de Vacunos para Carne Reserva 6 de la Unidad Integrada Balcarce.


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