Maíz

Factores a contemplar en la elección de híbridos

Fuente: INTA

A la hora de proyectar los rindes de un híbrido siempre es importante conocer su comportamiento en los años precedentes, previo a elegir el más indicado para cada situación y región en particular.

No obstante, la elección del mejor cultivar por sí sólo no nos asegura el éxito final en el rendimiento del cultivo. El híbrido debe ir acompañado de una serie de técnicas que permitan que ese potencial se pueda manifestar.

En consecuencia son también importantes decisiones sobre el tipo de suelo elegido (profundidad del perfil, historia agrícola, cultivo antecesor), labranza, fecha y tipo de implantación, densidad de siembra, control de malezas y fertilización.

El tipo de cruzamiento de un híbrido permite ubicarnos sobre el posible comportamiento que puede tener, por ejemplo, ante un período de estrés hídrico en la etapa de floración. Los híbridos triples se adaptan mejor a ser sembrados en ambientes más limitados, pues el mayor período de floración que poseen los hace más elásticos. El costo de la semilla resulta más económico. Los híbridos simples en cambio, son recomendados para aquellos suelos sin impedimentos, con buena capacidad de almacenaje de agua, donde el cultivo puede expresar su potencial de producción.

El tipo de grano es una característica que nuevamente está tomando importancia. Actualmente son poco los híbridos con grano dentado amarillo que existen, característica que predominó hasta hace algunos años. Los clasificados como semidentado poseen más del 75% del endosperma córneo por lo cual en el estandar de comercialización son considerados granos duros. En los materiales nuevos se observa una tendencia a volver a los híbridos de grano más duro, tanto anaranjados como algo más colorados. Esta condición es muy buscada y generalmente bonificada con un sobreprecio sobre el valor de pizarra.

El valor de madurez relativa nos indica en forma general las diferencias a esperar entre híbridos en el porcentaje de humedad a la cosecha. Si dos cultivares que fueron sembrados en la misma fecha poseen 6 unidades de diferencia a la cosecha (por ej.: 112 y 118) equivaldría a que en esos híbridos se esperaría una diferencia de 3 unidades de humedad (por ej.: 14,5% en el primero y 17,5% en el segundo). En una comparación entre la madurez relativa de dos materiales, se calcula que a las unidades de diferencia que existan se debe estimar la mitad en unidades de humedad. Con este valor se indica en forma general la madurez de un híbrido independientemente de la fecha de siembra y otros factores ambientales que podrían incidir en el período a cosecha.

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