Maíz

 

Condiciones para la implementación de un sistema de riego

Fuente: INTA

El riego complementario del maíz suscita actualmente grandes expectativas, pues se ha demostrado que su uso racional permite acceder a altos niveles de rendimiento aún en años secos, y produce un incremento en el aprovechamiento de los fertilizantes, disminuyendo su impacto en los costos.

En el manejo integrado del cultivo de maíz, tendiente a obtener altos rendimientos en forma consistente, la buena administración del agua es un eslabón esencial. El primer paso consiste en utilizar con la máxima eficiencia el recurso que tenemos mas a mano: el agua de lluvia.

Lo primero que debemos lograr es que el agua se infiltre en el suelo y no se encharque o se pierda por escurrimiento superficial (que suele provocar erosión). Para ello el suelo debe estar en buena condición física, es decir, no debe estar compactado ni demasiado pulverizado, ni debe tener piso de arado o de disco.

La presencia de cobertura vegetal durante el período de barbecho hace que el impacto de las gotas de lluvia contra la superficie del suelo sea menor y no provoque la compactación de su superficie. La misma cobertura retiene parte de esa agua y la libera más lentamente, mejorando las condiciones para la infiltración y disminuyendo el escurrimiento. Esta, entre otras, es una ventaja de la labranza conservacionista. El maíz tiene un requerimiento variable de agua en sus distintas etapas de crecimiento y desarrollo, que muestra el consumo promedio de agua a lo largo del ciclo de un maíz de ciclo completo.

En el total del ciclo, el maíz requiere 500 a 600 mm de agua. El máximo consumo diario se da en el período que va desde la 8a o 9a hoja, que es cuando comienza a formar la espiga y se define el rendimiento potencial máximo de la planta, hasta fines del llenado del grano, donde requiere unos 300 mm.

En la zona maicera central esos momentos coinciden, para siembras de principios de setiembre, con los meses de diciembre y enero.

En esa misma época es cuando se produce la mayor probabilidad de déficit de agua, por insuficiencia de lluvias. Esto nos lleva a considerar la necesidad de un riego complementario. En la zona de Pergamino, por ejemplo, se debe complementar con riego entre 100 a 150 mm por año, distribuídos en el período que va del 20 de diciembre al 20 de enero.

Deben considerarse, antes de tomar la decisión de instalar un equipo de riego complementario, ciertas variables que determinarán las probabilidades de éxito. Estos estudios deben ser hechos e interpretados por un profesional competente, que dará las recomendaciones. Se debe hacer un relevamiento del acuífero para determinar su ubicación y profundidad, y la cantidad y calidad de agua. Ello se hace por exploración geoeléctrica o por perfilaje múltiple de pozo.

Es muy importante conocer la calidad del agua en dos aspectos: su salinidad y su peligrosidad sódica. Aguas con un contenido salino de hasta 0,50 gramos por litro pueden ser utilizadas en casi todos los casos. Si el contenido salino es superior - hasta 2,5 gramos por litro - sólo se podrán regar suelos con muy buena permeabilidad y se deben usar cultivos con buena tolerancia a la salinidad. Aguas con contenido salino superior a 2,5 gramos por litro no sirven para el riego.

La peligrosidad sódica es expresada por un índice llamado RAS, que indica la relación entre los contenidos de sodio, calcio y magnesio en el agua y señala si es apta para riego o si puede producir la sodificación del suelo, que es perjudicial para los cultivos.

Los sistemas de riego más usados son:

  • por surcos
  • por aspersión Entre éstos se cuentan los de pivote central, pivote frontal o avance frontal y los de cañón aspersor. Se diferencian por el costo, el tipo de instalaciones que requieren, y la automaticidad de traslado.

Los de avance frontal, que en particular, necesitan de una toma de agua central o terminal, que lo abastece por medio de una manguera o un canal.

En la elección de un sistema se requiere del consejo técnico de un especialista, que tendrá en cuenta variables tales como el caudal de agua disponible, la superficie que se quiere regar, la capacidad del equipo, el turno de riego (días necesarios para regar una superficie determinada), la topografía del terreno, la presencia de obstáculos y la mejor forma de evitarlos, la conducción del agua hasta el punto de riego, etc.

También, se deberán estudiar y considerar las características propias del suelo, como su estructura, su permeabilidad, su capacidad de retención de agua, de penetración radicular, que permitirán al profesional indicar la forma más conveniente de regar cada lote.

El riego aumenta significativamente el rendimiento del maíz, pero no en cualquier condición. Como se ha expresado ya, es necesario que se atienda también a las demás piezas del conjunto que hacen a un manejo integrado del rendimiento: suelo, fertilización, híbrido, laboreo, control de malezas y control de insectos.

El uso del riego produce incrementos consistentes de rendimiento. El resultado económico del riego dependerá de la forma en que el productor encare la utilización de ese recurso. Para ello necesita:

  • Hacer los estudios correspondientes sobre inversión, costo operativo, incremento de rendimiento y retorno sobre la inversión.
  • Profundizar sus conocimientos sobre todas las prácticas que hacen a un buen manejo integral y sus interrelaciones para obtener la máxima rentabilidad.

En una campaña extremadamente seca, como por ejemplo fue la de 1995 / 1996, las diferencias entre cultivos regados y no regados se amplió considerablemente.

El período crítico de requerimiento de agua en el maíz va desde los 20 días previos a la floración hasta los 20 días después de ella.

 

Cuadro 1: Costos y eficiencia de los sistemas de riego mas corrientes

 

Sistemas de Riego

Características Por surco Pivot central Avance frontal Cañón
Costo de equipam. bajo alto alto alto
Mano de obra alto bajo bajo medio
Consumo potencia bajo bajo bajo alto
Eficiencia de riego alta alta alta media

 

Cuadro 2: Superficies que pueden ser regadas con cada tipo de equipo

 

Sistemas de Riego

Cultivo Por surco Pivot central Avance frontal Cañón
Maíz 30 50 50 40
Trigo - 50 50 40
Soja de segunda - 50 50 40

 

  notas anteriores
Evaluación técnico económica de  transgénicos
   Leer, click aquí...
 
El cultivo de maíz en siembra directa
   Leer, click aquí...
 
Factores a contemplar en la elección de híbridos
   Leer, click aquí...
 
La calidad del grano
   Leer, click aquí...
 
Respuesta a la fertilización azufrada en franjas exploratorias
  Leer, click aquí...
 
  Envíe esta nota a un amigo

Imprima esta nota

     
Panel de Control - haga click en cada uno de los links

www.a-campo.com -

   Actualidad: [el tema] [últimas noticias] [mercados] [humedad del suelo] ] [gestión empresaria] ] [gestión técnica]
 Agricultura: [trigo] [maíz] [soja] [girasol] [otros cultivos]     Ganadería: [bobinos] [porcinos] [otros ganados]
   Alternativos: [apicultura] [avicultura] [fruticultura] [horticultura] [otros alternativos]   Clasificados: [inmobiliario]
  Región: [rosario] [san lorenzo] [v. g. galvez] [arroyo seco] [casilda]    Eventos: [agenda] [teleconferencia] [actualidad empresaria]
 

El logotipo y la marca a-campo.com están registrados - Copyright 2000 - Todos los derechos reservados - Ver términos del servicio