Sanidad vegetal: se expande una plaga destructiva

Roya: con la guardia en alto

Ante los nuevos ataques pronosticados para esta campaña, los productores ya prevén la aplicación de fungicidas

Además de una cosecha récord en torno de los 85 millones de toneladas, la campaña 2004/2005 también deja en su balance final el dato concreto de que, tal como proyectaban muchos especialistas, la roya de la soja finalmente logró llegar al corazón agrícola de la Argentina y continuar su expansión por la mayoría de las regiones productoras, ya que se registraron 498 denuncias sobre su presencia, cifra que por lo menos cuadruplica la cantidad de casos descubiertos en el ciclo 2003/2004.

Si bien con una incidencia y severidad menor a lo que se esperaba, en parte porque afectó mayormente a cultivos avanzados (de R5 -inicio de llenado de granos- en adelante), la soja se sembró en época en la zona núcleo y la sequía en el sur de Brasil dificultó la germinación de esporas para el desarrollo de la infección, la enfermedad se difundió por 13 provincias productoras, contra 10 del año pasado, según un informe publicado en la página de Internet del Sistema Nacional Argentino de Vigilancia y Monitoreo de Plagas  www.sinavimo.gov.ar , dependiente del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).

El avance de la roya significa que tras tres campañas de detecciones en la Argentina (por primera vez se la descubrió en el ciclo 2001/2002), la especie Phakopsora pachyrhizi arribó a la denominada Zona II de monitoreo, conformada por Córdoba, Buenos Aires, La Pampa, y el centro sur de Santa Fe, regiones donde en la campaña 2003/2004 no hubo denuncias de la enfermedad.

En el ciclo anterior la roya ya había estado presente en la Zona I (integrada por Salta, Tucumán, Catamarca, Formosa, Chaco, Santiago del Estero, Misiones, Corrientes, Entre Ríos y el centro norte de Santa Fe).

Además, según coinciden varios técnicos, al haberse detectado por primera vez en esta campaña en diciembre de 2004, la enfermedad apareció en el país 37 días antes que en ciclo 2003/2004, cuando se había descubierto en enero.

Según el Sinavimo, las 498 denuncias de roya se refieren a cultivos comerciales, salvo en la provincia de Santa Fe, donde el 80% corresponde a parcelas trampa que se instalaron en el marco de un programa provincial de alerta de la enfermedad. Aunque el informe no precisa a cuántas hectáreas se expandió la roya (algunos técnicos dicen que por lo menos se hicieron aplicaciones con fungicidas sobre unas 4/5 millones de hectáreas, entre esta enfermedad y otras de fin de ciclo) ni cuáles han sido las pérdidas en el cultivo, sí da una idea de lo que ocurrió con su avance en las distintas regiones de producción.

Ranking

Al respecto, Santa Fe encabezó, con 141 denuncias, el ranking de las provincias con más casos de roya, seguida por Entre Ríos, con 134; Córdoba, 66, y Buenos Aires, con 46. Luego se ubicaron Salta, Chaco y Corrientes, con 37, 29 y 21 focos, respectivamente, según el informe del Sinavimo.

"No podemos decir a cuántas hectáreas llegó (este dato se conocería en los próximos días), pero estuvo en casi todas las provincias productoras y lo más destacable es que arribó a la zona II. Creemos que la roya está instalada entre nosotros", dijo Flory Begenisic, coordinadora técnica del Programa Nacional de Roya de la Soja, que cuenta con la participación de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos, el Senasa, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, de Tucumán, más algunos gobiernos provinciales.

"La única región que no tuvo roya fue el sudeste bonaerense; el resto de las zonas sí fueron afectadas, aunque con (ataques) leves", subrayó, por su parte, Antonio Ivancovich, coordinador del Proyecto Nacional de Roya de la Soja del INTA.

Pese a que por ahora tampoco hay datos oficiales respecto del nivel de daño ocasionado por la expansión de la enfermedad, Daniel Ploper, director de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, comentó: "Sé que en Entre Ríos, por ejemplo, hubo casos con pérdidas (en el rinde) de entre 120 y 300 kilos (por hectárea) en el 5/7% de los lotes (detectados con roya)".

Según Ivancovich, en la zona de Pergamino y otros partidos aledaños, como Colón, se registraron ataques leves, es decir, con menos de cinco pústulas por hoja. "No obstante, en el norte bonaerense también hubo algunas excepciones, con infecciones moderadas de más de cinco pústulas", indicó el técnico.

Según Carlos Becco, presidente de la Cámara Argentina de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe), en la última campaña la inversión en fungicidas para roya ascendió a los 70 millones de dólares. Esta enfermedad significa para los productores un costo extra de unos 20 dólares por hectárea, en promedio.

Después de que las primeras denuncias de la campaña se conocieran en diciembre de 2004 en las provincias de Corrientes (6 casos), Misiones (1) y Santa Fe (1), la enfermedad logró avanzar con más fuerza en marzo, cuando las denuncias alcanzaron a los 273 casos. Antes, entre enero y febrero, sólo se habían realizado 12 denuncias.

Según el informe que se encuentra en el Sinavimo, en marzo empezaron a darse las condiciones climáticas favorables para la roya, esto es, un mínimo de 6 horas de rocío y temperaturas de entre 11 y 28 grados (el rango óptimo va de los 19 a los 24 grados), que permitieron que se ampliara a otras zonas. Las condiciones predisponentes para la infección de la soja luego continuaron en abril y en menor medida en mayo, cuando se registraron 196 y 9 denuncias, respectivamente.

Frecuencia de aparición

"El grueso de las detecciones comenzó a principios de marzo, con las sojas avanzadas (de R4 -plenitud de formación de vainas- en adelante) y con ataques de baja severidad. Respecto de la última campaña, la enfermedad apareció en el país 37 días antes que en el ciclo 2003/2004, cuando había sido detectada en enero. Esto indica que va llegando más temprano", señaló Ploper a LA NACION.

Respecto de las etapas del cultivo sobre las que se presentó con más frecuencia, el 39% de las detecciones ocurrió en R6 (plenitud de llenado de granos); el 31% en R5 (inicio de llenado de granos) y el 11% en R7 (inicio de madurez). En síntesis, en el 81 por ciento de los casos la roya apareció entre los estadios de R5 y R7, según el informe del Sinavimo.

Sólo un 7% de las detecciones se dio en R3 (inicio formación de vainas), el momento a partir del cual los daños en el cultivo pueden ser muy importante si no se realiza ninguna estrategia de control.

"En el verano 2003/2004 el clima estuvo seco en la pampa húmeda y normal en el sur de Brasil y Paraguay, con lo cual, si bien había esporas, en la Argentina no había condiciones para el desarrollo de la enfermedad. En esta campaña fue al revés, con un clima normal aquí, pero seco en Paraguay y Brasil. El peligro va a ser cuando tanto en Brasil como en la pampa húmeda las condiciones climáticas sean favorables para la roya", finalizó Ivancovich.

Por Fernando Bertello
De la Redacción de LA NACION


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