Tendencias y Proyecciones de la Producción Arrocera

Evolución del Area Sembrada

Hablar de superficie sembrada del Mercosur implica principalmente analizar la evolución del área en Brasil. El área en este país ha representado, en promedio desde inicios de los años 60, un 95% del total de los tres países. La participación de Brasil en el total sembrado ha ido disminuyendo. En 1960 Brasil sembraba el 97% de la superficie total. En 1999 la participación había disminuido hasta un 88%. Esto se corresponde con la tendencia negativa en la evolución del área y el crecimiento de la actividad en Argentina y Uruguay, abortado en la última campaña.

La evolución del área brasileña tuvo comportamientos diferentes a lo largo del tiempo. Entre 1960 y 1976 la evolución del área mantenía una tendencia creciente. Durante la campaña 1975/76 se alcanzó la máxima expansión de la superficie en Brasil, con una extensión de 6,67 millones de ha. La tendencia venía expresándose a un ritmo de crecimiento promedio del 3,52% anual hasta el año 1974. En los años 1975 y 1976, la superficie se incrementó en un 20%, para alcanzar el máximo mencionado.

A partir de 1976 la tendencia se revierte asumiendo en promedio valores decrecientes. Hasta el año 1992, predominan los altibajos, pero los ciclos de expansión no alcanzan a compensar los ciclos de disminución de área. Durante esta época fueron más los años en que la superficie fue disminuida que los años donde predominó el aumento. La tasa de crecimiento promedio durante esos años fue de –1,7%.

A partir de 1992, hasta el presente, el patrón de crecimiento es decreciente sin solución de continuidad, a una tasa promedio de –5.6% anual. Este decrecimiento continuo fue coincidente con la apertura del mercado brasileño a los países del Mercosur. En el ciclo 1998/99 la superficie sembrada tuvo su primer incremento desde la vigencia de estos acuerdos; luego la tendencia declinante continuó.

 

La evolución de la superficie en Argentina y Uruguay está vinculada a las posibilidades de expansión del comercio internacional del producto, en contraposición a Brasil, que posee un fuerte mercado interno de consumo. La tasa de crecimiento, hasta 1991 era de un nivel promedio de 3,12% anual para Argentina, y de 7,39% anual para Uruguay, este último país con un crecimiento más regular a lo largo del período analizado. A partir de 1991, las tasas de crecimiento, alcanzaron niveles promedio de 19% anual para Argentina, y de 9% anual para Uruguay, en orden de satisfacer la demanda del mercado brasileño al que ahora estos dos países tienen acceso.

Durante los años ’90 se observa un crecimiento del área de arroz irrigado, inicialmente en Río Grande do Sul, y luego en Argentina y Uruguay. No obstante, a partir del Plan de Estabilidad de la Economía de Brasil en 1993 (Plan Real), el área de arroz irrigado se vio afectada en Río Grande do Sul, debido a la reducción de los planes de financiamiento y asistencia. La menor área sembrada en la región se registra en la campaña 97/98 con sólo 3,6 millones de hectáreas por efecto de las condiciones climáticas adversas del El Niño, que implicó una reducción del 18% con relación a la superficie registrada en el ciclo 89/90 y del 47% frente al récord del ciclo 75/76. Para la campaña 98/99 se estimó un aumento del área del 14% llegando a 4,14 millones de hectáreas, con un 12% de aumento en el área de arroz irrigado y un 16% en el área de arroz de secano.

El área de arroz de secano en Brasil disminuyó de 4,8 millones de hectáreas en el ciclo 87/88 a un mínimo de 2,2 millones de hectáreas en la campaña anterior 97/98; se ha recuperado a 2,5 millones de hectáreas en la campaña 98/99, y a 2,6 millones de ha en el ciclo 00/01, producto de la expansión del cultivo en la región Centro-Oeste.

El área de arroz irrigado creció de 1,16 millones de hectáreas en el ciclo 87/88 a un récord de 1,25 millones de hectáreas en el ciclo 93/94, para disminuir a 1 millón de hectáreas promedio en las últimas campañas.

Cuadro nº 1:

La disminución de los precios en la región durante la campaña 98/99, impulsa una disminución en las intenciones de siembra que perdura hasta el presente.

Argentina y Uruguay evidenciaron ventajas comparativas en la producción de arroz durante los años ’90; pero el aumento de (1) costo de arrendamiento de tierra en ambos países, (2) mayor presión tributaria en Argentina y (3) la devaluación de Brasil y la pérdida de paridad que continúa teniendo el Real, imponen una situación en desfavorable para el corto plazo.

Esta situación no sería sustentable en el mediano y largo plazo, ya que Argentina y Uruguay han introducido ajustes importantes en los costos de producción hacia mayores niveles de eficiencia, y presentan mayor competitividad que las zonas productoras del Sur y Sudeste de Brasil.

En Brasil, la caída de los precios del arroz ocurrida en el último ciclo agrícola, tanto en términos nominales como reales crea bajas expectativas a la siembra de arroz principalmente en las áreas de arroz de secano tradicionales (Nordeste y Sudeste) y de arroz irrigado. Esta situación se vería atemperada, en función de los siguientes factores identificados: (1) la incorporación de nuevas variedades de arroz fortalecido (un secano mejorado), (2) los bajos precios de la soja (compete con el arroz por el uso alternativo de la tierra) y (3) el retraso en la aprobación de las variedades de soja RR, alentarían una expansión de las intenciones siembra de arroz en el Centro Oeste.

Es importante recalcar que en la campaña 98/99, el área de secano en Brasil creció en menor proporción respecto de las expectativas iniciales como consecuencia del crecimiento del área de arroz fortalecido, desplazando el área de secano tradicional hacia otra región y/o con la desaparición de este sistema productivo.

La evolución del clima en las principales zonas productoras del Mercosur no se presentan favorables para el desarrollo de los cultivos. Las siembras se han realizado con retraso, y amplias áreas de Argentina, Uruguay y Brasil se mantienen con registros de precipitaciones inferiores a los normales. En especial se centraliza la atención en el Centro Oeste de Brasil, donde la dependencia de las lluvias es muy alta, y si por sequía se ven afectados los niveles de producción se generarían dudas sobre la sustentabilidad de esta producción que ha basado su desarrollo en la estabilidad de los registros de precipitaciones.

Evolución de los Rendimientos y Variedades de Arroz

La productividad física del cultivo del arroz en el Mercosur ha mostrado una tendencia de crecimiento desde principios de los años ’80. La menor participación del arroz de secano en la producción de Brasil, permitió un crecimiento desde una media de 1,700 kg/ha a 2.600 kg/ha durante los últimos veinte años. En la campaña 98/99, el aumento del área de arroz irrigado y de arroz fortalecido, y una nueva reducción del área de arroz de secano tradicional, permitió que los rindes alcancen un nuevo récord con un promedio superior a los 3000 kg/ha.

En el Uruguay el crecimiento de la productividad se observa temporalmente en dos etapas.

La primera, comienza a principios de los años ’80. Se registra un incremento en los rendimientos por incorporación de variedades americanas (blue belle y blue bonnet). Se estabilizan en un nivel mayor hasta mediados de los años ’90.

La segunda etapa, en la que se evidencian otro crecimiento al incorporarse nuevas variedades de arroz tropical (en base a variedades del IRGA adaptadas por el INIA) que sustituyen rápidamente a las variedades americanas.

De un promedio de 4.000 kg por hectárea en los años ’70, se observa un crecimiento a 4.900 kg por hectárea en los años ’80 y a 5.400 kg/ha en los años ’90.

No obstante, en los últimos años, se observó una variación en los rendimientos en función de la susceptibilidad de las variedades tropicales a enfermedades y a bajas temperaturas. Ante esta situación y a los requerimientos comerciales de competir fuera de Brasil con la oferta de los Estados Unidos, se ha impulsado en las dos últimas campañas la introducción de nuevas variedades de tipo americano de alto rendimiento, cuya utilización está incrementándose rápidamente. El nivel de rendimientos de Uruguay supera en promedio la productividad observada en Río Grande do Sul y Argentina, e incluso dentro de Argentina a los altos rindes observados en la Provincia de Entre Ríos.

Una estructura comercial integrada verticalmente y con aporte de tecnología desde las grandes empresas molineras en Uruguay, ha permitido uniformidad y cambios rápidos en la adopción tecnológica (siembra directa, fertilización y desarrollo y mejoramiento de variedades).

En Argentina, el crecimiento de los rendimientos también se inicia a principio de los años ’80, y coincide con la expansión del área sembrada en la Provincia de Entre Ríos y en base a variedades americanas que se exportaban a Europa y luego a Irán. Con la integración del Mercosur, también ganaron una participación mayoritaria las variedades tropicales desarrolladas en base a variedades provenientes de Río Grande do Sul (IRGA) y de Uruguay (INIA). (El crecimiento de los rendimientos de arroz en Argentina fue menor que en Uruguay, pero a su vez con menores oscilaciones entre las diferentes campañas). De un promedio de 3.500 kg/ha observado en los años ’70, los rendimientos aumentaron a un promedio de 3.900 kg/ha en los años ’80 y a 4.800 kg/ha en los años ’90. Los factores de una tasa de crecimiento más reducida ha sido la heterogeneidad de niveles tecnológicos entre las distintas explotaciones y la calidad de la tierra y agua, en las diversas zonas productoras. En Argentina hay un mayor retraso que en Uruguay en el desarrollo de nuevas variedades tipo americanas para competir en terceros mercados fuera de Brasil.

Evolución de la Producción

Hasta la década del ’80, la evolución de la producción en la región estuvo determina exclusivamente por las oscilaciones de la producción de Brasil. Con el crecimiento del área de arroz irrigado en Río Grande do Sul, incentivada por créditos subsidiados, precios sostén y alta protección aduanera, la producción de arroz de la región alcanzó un récord de 12,6 millones de toneladas en la campaña 87/88, frente a 10 millones de toneladas registradas en la campaña 79/80 y un promedio de 7,5 millones de toneladas durante los años ’70.

La desarticulación de la política proteccionista a la agricultura en Brasil y los acuerdos de libre comercio con los países del Mercosur, causaron impacto en la producción Brasileña a principios de los años ’90, y la producción de la región cayó a un promedio de 8,8 millones de toneladas en el quinquenio 90/94, frente al récord de 12,6 millones de toneladas que se había observado en el ciclo 87/88. A partir del gobierno de F.H. Cardozo y el Plan Real se produjo un incentivo para la siembra de arroz en Brasil, e indirectamente en Argentina y Uruguay. La producción regional alcanzó un récord de 12,97 millones de toneladas en el ciclo 94/95. En los años siguientes, el elevado endeudamiento del sector arrocero brasileño, el aumento de los costos internos por la revalorización de la moneda y un cambio en la demanda del consumidor brasileño hacia arroz de mejor calidad, continuó afectando la producción de arroz de secano en Brasil, y a pesar de un continuo aumento en Argentina y Uruguay, la producción regional se estancó en un promedio de 11,87 millones de toneladas en el período 95/97. La competencia en la asignación de recursos vía elevados precios de los cereales y de la soja durante dicho período, también afectaron las intenciones de siembra de arroz en Brasil, por sustitución de área a favor del maíz y la soja.

En el momento de siembra de la campaña 97/98, se observaba un incremento en las intenciones de siembra debido al aumento de los precios del arroz en la región, con caída de precios para los otros cultivos. En el área de arroz irrigado se logró aumentar la implantación pero, las excesivas lluvias registradas durante el período de desarrollo y cosecha de los cultivos produjo pérdidas de área sembrada y de rendimientos. En el Centro Oeste y Noreste de Brasil, la corriente del Niño produjo una sequía que afectó el área sembrada y los rendimientos. La producción regional disminuyó a 10,4 millones de toneladas.

Para la campaña 98/99, alentados por los elevados precios de 1998, los productores de la región incrementaron el área sembrada de arroz en un 15%, aplicaron en general un paquete tecnológico superior y con favorables condiciones climáticas se obtuvo un récord de rendimientos y de producción de 14,2 millones de toneladas que excedió el consumo regional, estimado en 12,2 millones de toneladas. La retracción de área en el período siguiente fue la lógica consecuencia.

 

La caída de precios del arroz para la campaña 98/99 se fundamenta en el récord de producción regional, en especial de Brasil, la devaluación del Real y las dificultades que enfrentan Argentina y Uruguay para colocar sus excedentes fuera de Brasil en un mercado occidental afectado por un exceso de oferta en los Estados Unidos. Esta situación desalentaría la siembra en el Mercosur para el ciclo 99/00 y es previsible que la producción se reduzca a 13 millones de toneladas para permanecer estable en los próximos tres años (sin considerar las variaciones por condiciones climáticas adversas).

En Brasil para la campaña 98/99 se estimó una producción de 11,6 millones de toneladas, superior a los últimos años y al máximo de los años ’90 con 11,3 millones de toneladas en el ciclo 94/95, pero por debajo del récord de producción alcanzado en el ciclo 87/88. En Argentina y Uruguay, se estimaron récords de producción de 1,74 y 1,29 millones de toneladas, respectivamente.

A fines de los años ’80 estos países producían en un rango de 400 mil toneladas de arroz, a principios de los años ’90, la producción sobrepasó 600 mil toneladas y a fines de la década en promedio ambos países alcanzan 1.5 millones de toneladas.

 

Documentos vinculados:

El arroz a nivel mundial

Una descripción de la actividad arrocera en el Mercosur

Sector industrial del arroz en el Mercosur

Fuente:CFI - Domínguez, Jorge Néstor