
Recomendaciones del INTA Rafaela
La sanidad ante el anegamiento
El daño
ocasionado en el estado sanitario de los rodeos en la provincia de Santa Fe,
seguramente será cuantificado mucho tiempo después de que se contabilicen
las pérdidas directas del fenómeno.
Aún los
establecimientos que no sufren el anegamiento total y pueden seguir
produciendo, estarán predispuestos a padecer algún brote de leptospirosis,
mayor número de mastitis, aumento de problemas podales y un estrés continuo
sobre los animales que los hará más vulnerables a los agentes patógenos
tanto infecciosos como parasitarios.
Las
situaciones de emergencia o desastre naturales como las inundaciones,
originan numerosas pérdidas económicas en las explotaciones pecuarias y sus
consecuencias perduran durante mucho tiempo. El deterioro sanitario de los
rodeos está entre los perjuicios que comienzan a apreciarse a mediano o
largo plazo.
Cuando
ocurren estos fenómenos hay tendencia a concentrar animales, reunirlos en
zonas altas o seguras para evitar su muerte, y luego organizar su traslado a
otros campos o establecimientos donde se continuará con la actividad. Estas
concentraciones aumentan el contacto entre animales de diferentes
establecimientos y, por consiguiente, los riesgos de presentación de brotes
epidémicos de enfermedades.
En la
emergencia que afecta los departamentos del centro y noroeste de la
provincia de Santa Fe, hay que considerar el potencial riesgo sanitario. Por
tal motivo el SENASA ha reglamentado medidas excepcionales para el
movimiento de ganado ubicado en las zonas inundadas, como ser la vacunación
antiaftosa y antibrucélica de los animales que no cumplimentaron el registro
de las mismas y deben egresar de estas zonas con destino a otros
establecimientos. Todos los movimientos de hacienda deben ser notificados a
la autoridad sanitaria que es el SENASA, y se debe estar alerta sobre las
eventuales sospechas de enfermedad.
Una de
las que se ve ampliamente favorecida por los excesos de humedad es la
leptospirosis, responsable de muertes de terneros y abortos en vacas. Esta
enfermedad, producida por una bacteria, se ha presentado en algunos tambos
desde el inicio de la emergencia y es un serio problema para la salud de la
población rural debido a que se transmite al hombre. Las inundaciones
producen también la migración de animales silvestres que pueden originar
problemas sanitarios en animales y en humanos. En el caso de la
leptospirosis, los roedores son difusores de la enfermedad, eliminando
bacterias por orina que contaminan las fuentes de agua y alimentos.
Adicionalmente, son frecuentes los accidentes por ofidismo e insectos
ponzoñosos.
Otra
enfermedad es la pasteurelosis o “enfermedad del transporte” que origina
muertes de animales luego de su traslado durante largas horas en vehículos.
Se reconocen como predisponentes a algunos virus y el estrés producido por
el transporte que hace decaer las defensas, favoreciendo la acción de las
bacterias Pasturella haemolytica y P. multocida. Si bien se puede producir
en situaciones normales de transporte, los bovinos de zonas anegadas que son
objeto de traslado, seguramente ya conllevan una dosis importante de estrés.
Existe
una lista de enfermedades que deben ser tenidas en cuenta cuando se moviliza
o introduce ganado de un establecimiento a otro, sin reparos sanitarios
previos. Brucelosis, tuberculosis, leucosis, paratuberculosis,
trichomoniasis, campylobacteriosis, rinotraqueítis infecciosa bovina (IBR),
diarrea viral bovina (DVB), anaplasmosis, sarna, garrapatas y endoparásitos,
por sus características de transmisión o por el período de incubación, se
manifiestan varias semanas o meses después de haber estado en contacto los
bovinos.
De modo
que una vez restablecida la normalidad climática en la zona afectada, los
rodeos que retornen a sus establecimientos origen, deberán chequear su
estado sanitario respecto a las enfermedades que no se encontraban presentes
antes del suceso climático. Un ejemplo es la paratuberculosis, que en la
zona centro de Santa Fe es esporádica. Si la hacienda fue a otras zonas del
país donde la infección es endémica, existe riesgo de adquirirla e
ingresarla a la provincia.
Los
rodeos lecheros o de cría con certificaciones de libre de brucelosis y
tuberculosis, que debieron trasladar animales a otros establecimientos que
no poseían estos estándares sanitarios, deberán revalidarlos. De la misma
manera se deberá proceder con los rodeos de los establecimientos receptores
de los bovinos trasladados.
Se
puede prevenir la presentación de algunas de las enfermedades descriptas (leptospirosis,
pasteurelosis, IBR, DVB, campylobacteriosis) si se tiene la posibilidad de
aplicar vacunas previamente al traslado de los animales.
Con las
vacas lecheras que han sido incorporadas temporariamente a otros tambos, hay
que agregar los patógenos de la glándula mamaria como el Staphylococcus
aureus y otros inherentes a la rutina de ordeñe. En el caso del S. aureus se
debe tener en cuenta que la eficacia de curación de los antibióticos sobre
estas infecciones puede ser particularmente baja. De ser infectado un rodeo
bajo estas circunstancias, cuando regrese al tambo origen deberá contemplar
la utilización de estrategias para su control, que pueden resultar muy
engorrosas y costosas (por ejemplo la segregación y eliminación de las vacas
infectadas)
Grupo
de Sanidad Animal
E.E.A.
INTA Rafaela
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