observatorio
del
desarrollo
CLAES
– Centro Latino Americano de Ecología Social
ENFERMEDAD DE LA “VACA LOCA” EN CANADA
IMPLICANCIAS PARA URUGUAY Y EL CONO SUR
El reciente caso de
encefalopatía espongiforme bovina (EEB) en Canadá es analizado,
destacándose el impacto limitado en las ventas al menudeo, aunque se
cancelan las exportaciones. Entre las implicancias para los países del
Cono Sur se subraya la necesidad de
profundizar los controles de calidad, la importancia de la cría bajo
condiciones pastoriles que reduce la posibilidad de ocurrencia de la
enfermedad, la importancia de controles sobre los suplementos
alimenticios, y los impactos en el comercio exterior.
Se advierte las nuevas
regulaciones de EE UU que requerirá la identificación del país de origen
de las carnes vendidas al menudeo.
Reporte de Diego
Martino (Canadá) y Gerardo Evia (Uruguay)
El caso canadiense
El
pasado 20 de Mayo del 2003 se anunció el segundo caso de la enfermedad de
la “vaca loca” (encefalopatía espongiforme bovina - EEB) en Canadá. El
primero ocurrió en 1993 cuando un animal en Alberta fue diagnosticado con
la enfermedad. A diferencia de 1993 en que aquel ejemplar había sido
importado desde el Reino Unido, en este caso es mas que probable que el
animal haya nacido en Canadá, mas precisamente en la provincia de Alberta
o en la de Saskatchewan.
El animal, de 8 años se encontraba en el matadero y fue separada por uno
de los técnicos veterinarios por su bajo peso y por sospecha de neumonía.
Debido a ello se la considero no apta para consumo humano y muestras
fueron enviadas a laboratorios para ser analizadas. Esto sucedió el 31 de
enero del 2003 y los estudios tardaron casi cuatro meses en concretarse.
Inmediatamente después de la confirmación del caso de EEB, el pasado 20 de
Mayo se cerraron los mercados más importantes para las carnes canadienses:
México y EEUU. Si bien existen presiones de grupos de consumidores y
rancheros para una prohibición de largo plazo, se espera que se puedan
reiniciar las exportaciones en unos diez días. Los intermediarios
mexicanos ya están sintiendo la escasez y están presionando a su gobierno
para que no demore en levantar la prohibición. Mientras esto sucede los
"rancheros" de Alberta, donde se encuentra el 42% de las cabezas
canadienses, están sumamente preocupados ya que este problema se suma a
una caída en el precio de la carne en los últimos años y una persistente
sequía que los ha dejado al borde de la bancarrota.
El
resto de la industria cárnica también esta sufriendo las consecuencias,
una planta de empaquetado decidió cerrar por un día y limitar el horario
de sus empleados hasta que se levante la prohibición de los gobiernos de
EEUU y México.
Al
mismo tiempo, las acciones de las principales cadenas de comida rápida
cayeron hasta un 7% luego del anuncio del caso de EEB.
El
consumo interno en Canadá parece ser otra historia. Un relevamiento
realizado por CLAES en varias carnicerías en Ottawa (capital canadiense)
parece señalar que el consumo de carne no ha tenido una caída importante.
Este relevamiento se realizó entre varias carnicerías que cuentan con
clientela habitual, quienes luego de consultar con el carnicero acerca del
problema de la “vaca loca”, se tranquilizan y deciden no cambiar sus
hábitos de consumo. Puede que el panorama sea distinto en los grandes
supermercados donde no existe un contacto personalizado y la carne se
compra directamente en la góndola. También es importante destacar que
muchas de las carnicerías venden carne de Ontario, producida por la misma
carnicería, o bien carne de Alberta, la cual es considerada como la de
mejor calidad en el país (se la conoce como “triple A” o “AAA Alberta Beef”).
Por otra parte, ministros de varias provincias, junto al ministro de
Agricultura e incluso el Primer Ministro Jean Chretien, han aparecido
comiendo churrascos frente a las cámaras de televisión intentando evitar
que el público cambie sus hábitos de consumo en un momento del año
(verano) en que el consumo aumenta notablemente. Todo esto podría cambiar
si aparece un nuevo caso en el futuro próximo. Cabe recordar que durante
la crisis de la EEB en Europa, años atrás, el ministro de agricultura de
Inglaterra apareció en cámaras dándole hamburguesas a su hija y diciendo
que no había riesgo alguno en el consumo de carne, y poco tiempo mas tarde
se confirmaron los primeros casos de la enfermedad en humanos en Europa.
Hasta el momento hay un solo caso animal confirmado y de no aparecer
nuevos casos el impacto seguramente no será tremendo, especialmente en el
mercado interno. Muy diferente sería el panorama de confirmarse nuevos
casos entre los animales que están siendo analizados en estos momentos. Al
día de hoy, hay 13 ranchos en cuarentena, 8 en Alberta, 3 en British
Columbia y 2 en Saskatchewan. Precisamente en British Columbia existe la
sospecha de que se esté vendiendo alimento para ganado ilegalmente. Las
razones para esta cantidad de ranchos en cuarentena son varias y no muy
claras aun.
El
animal con EEB era una vaca de 8 años, por lo cual nació antes de que se
iniciara el nuevo sistema de trazabilidad en el 2001 y también antes de
que se estableciera la prohibición de alimentar ganado con proteína animal
en 1997. Debido a esto no es muy claro en qué lugares estuvo la vaca y se
están poniendo en cuarentena todos los ranchos en los que estuvo y todos
los ranchos en que hayan estado cualquiera de los descendientes de este
animal. Hasta ahora solo se ha decidido sacrificar el rodeo donde se
encontraba el animal al momento de ir al matadero, pero no se descartan
sacrificios en otros establecimientos.
Relevancia para Uruguay y el Cono Sur
Este caso no hace sino reforzar la importancia de poner especial énfasis
en diferenciar (a nivel del consumidor) las carnes uruguayas en el
exterior. Del relevamiento realizado por CLAES en Ottawa se supo que si
bien las preguntas eran variadas y relacionadas a temas como las
transmisión, formas de contagio, etc., la consulta mas frecuente estaba
relacionada con el origen de la carne que estaba a al venta.
En
un artículo anteriormente publicado por CLAES se señalaba a propósito de
la aprobación de la “Farm Bill” en Estados Unidos, las implicancias que
podría tener la disposición aprobada en esa ley, por la que en el futuro
todas las carnes vendidas al minorista en EE UU deberían tener la
identificación del país de origen. Dicha disposición establecía un plazo
hasta el 2004 para su puesta en práctica. Probablemente el proceso se
acelerará con este episodio.
Para muchos de los países exportadores de carne del Cono Sur (Argentina,
Brasil, Uruguay y Paraguay) cuyas condiciones de producción son
básicamente pastoriles, esto representa una oportunidad de diferenciar sus
productos cárnicos a nivel internacional. De hecho estos ostentan la
categoría de “riesgo casi inexistente”. Sin embargo debe tenerse en cuenta
que cada vez que reaparecen casos de esta enfermedad, el efecto inmediato
es una retracción del consumo. Si bien el rápido relevamiento señalado más
arriba no indica aparentemente mayor repercusión en Canadá, habrá que
esperar unos días para conocer el impacto real de este evento, y sobre
todo los resultados de las nuevas investigaciones.
En
el caso de Uruguay, ya se ha señalado que este episodio podría acelerar el
proceso de aprobación del ingreso de sus carnes a Estados Unidos
actualmente trabadas por el tema de la fiebre aftosa. El impacto inmediato
señalado por la industria frigorífica es negativo puesto que Canadá es un
fuerte exportador de carnes procesadas a Estados Unidos y aunque el
consumo canadiense no caiga, sus exportaciones están cortadas con el
consecuente impacto negativo para las colocaciones uruguayas.
El
episodio debe hacernos reflexionar sobre las medidas de control efectivas
que se llevan a cabo en nuestros países para prevenir la aparición de esta
enfermedad y la responsabilidad que a todos los actores de la cadena les
cabe en este aspecto. Si llegara a aparecer la enfermedad de la “vaca
loca”, las consecuencias serían mucho más catastrófica que el rebrote de
fiebre aftosa, del que recién Uruguay se viene recuperando, y cuyos
impactos para la economía nacional aún se sienten. Recordemos que la
aftosa no afecta humanos, mientras la EEB si lo hace.
Más del 90% de la carne vacuna producida en Uruguay es proveniente de
sistemas básicamente pastoriles, la suplementación con concentrados es
corriente en condiciones de campo y en el rodeo lechero es más común. Los
concentrados utilizados son básicamente de origen vegetal y existen normas
que establecen la prohibición del uso de derivados animales en la
alimentación de rumiantes desde 1996 (solo un año antes que en Canadá).
Desde la década de 1980 se ha mantenido una política de no permitir la
importación de animales, productos de origen animal de riesgo y material
genético desde países con casos denunciados de EEB.
Ante la apremiante necesidad de recortes en los gastos del Estado sería
preocupante que estos afectaran el sistema de controles necesarios para
asegurarnos que no existen irregularidades en esta materia. En este
sentido sería importante conocer qué tipo de controles se llevan a cabo y
con que frecuencia. Más allá de los controles es necesario educar y
concientizar como única forma de asegurar el éxito de cualquier campaña
preventiva.