Gestión Técnica

Plagas: interés de los productores por conocer las nuevas enfermedades vegetales

Capacitación sobre roya de la soja en el NOA

Los agricultores están inquietos por aprender a evaluar la sanidad de sus cultivos

LAS LAJITAS, Salta.- Como pocas veces se haya registrado con enfermedad alguna en los cultivos extensivos, los agricultores, los asesores y todos los involucrados en el negocio de la producción de soja están inquietos y ansiosos por conocer a ciencia cierta cuáles son los síntomas, signos, diagnóstico y tratamiento de la roya asiática de la soja.

La empresa Bayer realizó tres jornadas de capacitación para encargados de campos grandes de la zona del NOA y productores medianos y chicos. "Fueron destinadas a aquellos que están permanentemente en contacto con los cultivos y que tienen como prioridad estar muy atentos a su evolución", comentó Patricia Spat, responsable del cultivo de soja y maní de Bayer.

Mientras que en Rosario de la Frontera pudo observarse la presencia de productores chicos que, en esta zona cuentan con 1000-1500 hectáreas de agricultura, en Las Lajitas, los asistentes eran empleados de productores grandes de los que, sólo 10 de ellos, siembran unas 200.000 hectáreas de cultivos.

Detección

Participaron de las jornadas unas 240 personas y las capacitadoras fueron Margarita Sillón y Raquel Zapata, profesoras de fitopatología de Universidad del Litoral y de la Universidad Nacional de Salta, respectivamente.

"La roya de la soja no sobrevive en los rastrojos, necesita tejido vivo para prosperar, las esporas se diseminan por el viento y existen varios hospedantes que permiten prosperar al hongo durante todo el año: uno de ellos es la leguminosa denominada «kutzú», muy conocida en la zona de Corrientes y otra es la «soja guacha», entre otros. La enfermedad puede observarse en el tercio inferior de la planta de soja, por eso, es conveniente mirar siempre las hojas basales de la soja".

"La roya puede penetrar rápida y fácilmente en las hojas del cultivo, para ello necesita temperaturas que van desde los 15 hasta los 28 grados y mojado de rocío, riego o lluvias de unas 5-6 horas. No hay que crear alarma acerca de la roya entre los productores, aunque sí es necesario estar muy atentos a su evolución en cada zona", agregó Sillón.

La capacitación de los encargados de campo también abarcó el conocimiento y visualización de otras enfermedades como las provocadas por bacterias (tizón y pústulas), mancha marrón, mancha en ojo de rana (muy común en el NOA), bronceado de la hoja, mildew, diversos tipos de mancha fúngicas, antracnosis, cancro y tizón del tallo. La descripción detallada de cada una de las mencionadas fue realizada por Raquel Zapata.

Las jornadas fueron interactivas entre los asistentes y las capacitadoras. Así es que, fue muy común observar a los participantes con lupas de 20 aumentos, tratando de ver los "típicos volcanes" que caracterizan a la roya. "Es difícil de diagnosticar, a esta enfermedad se puede confundir con otras", se quejaron algunos asistentes. Por eso, fueron muy frecuentes las consultas.

Entrenar el ojo

Las capacitadoras recalcaron la necesidad de entrenar los ojos para visualizar las pequeñas mancha de roya en la parte de atrás (envés) de los folíolos. "Las manchas que están en el haz de las hojas de soja no son provocadas por la roya. Estas, están sólo presentes en la parte de atrás", recalcó Margarita Sillón, profesional que cuenta, además, con un centro de diagnóstico de enfermedades en San Jerónimo Norte, Santa Fe.

"La empresa Bayer está desarrollando un programa denominado SOS que tiene por finalidad capacitar a los monitoreadores en la determinación correcta de las enfermedades de fin de ciclo de la soja (incluida la roya), poner en marcha centros de diagnóstico (ya funciona El Campo SA, en Rosario de la Frontera, y Las Lajitas SA, en este mismo pueblo) y, finalmente, asesorar en las aplicaciones correctas de fungicidas", comentó Patricia Spat.

Raúl Ricci, distribuidor de Bayer en Rosario de la Frontera y Las Lajitas y también fitomejorador de poroto comentó: "El 60% de los 2 millones de dólares que hemos vendido en este último año están relacionados con la prevención y el control de la roya de la soja y las enfermedades de fin de ciclo de la misma oleaginosa".

Los productores de la región del NOA que comprende los departamentos de Anta, Rosario de la Frontera y Orán, seguramente representan a los que más rápidamente han adoptado la tecnología de aplicación de fungicidas en el cultivo de soja.

"Se estima que en toda la provincia de Salta hay unas 450.000 hectáreas de soja implantadas en la campaña 2004-05 (50.000 más están por sembrarse apenas caiga un poco de agua), de las cuales cerca del 70 por ciento van ser pulverizadas con fungicidas", comentó Walter Bielicki, asesor privado de unas 20.000 hectáreas de la zona. "Cabe apuntar que sólo el 5% de esa superficie era aplicada con fungicidas en 2000", agregó. "El aumento de la utilización de este tipo de fitosanitario es impactante", completó.

"Una de las razones sustanciales del aumento de la utilización de este tipo de productos en los últimos tiempos es, sin lugar a dudas, la amenaza de la roya de la soja", comentó Bielecki.

"Estamos asustados por un eventual ataque de roya", agregaron Pedro Zunino, padre e hijo, de Rosario de la Frontera, productores que tiene 800 hectáreas de soja, unas 1200 de maíz y otras 18.000 por desmontar cuando las condiciones económicas sean las adecuadas.

Sugerencias

Las recomendaciones que efectúa Bayer ante un sospechoso ataque de roya de la soja es la que sigue: Extraer 20-30 folíolos de las basales de las plantas, colocarlos en bolsas de plástico y soplar en su interior con la finalidad de introducir humedad dentro; no exponerlos al sol y llevarlos a los centros de diagnóstico que la empresa cuenta en numerosos puntos del país. En estos centros se les realizará un diagnostico de las enfermedades para sugerir las aplicaciones de los productos pertinentes a cada ocasión en particular.

Una recomendación práctica para los productores y asesores es visitar diariamente la página del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Alimentaria (Senasa) en página web: www.sinavimo.gov.ar

Allí, puede encontrarse cualquier novedad en cuanto a la aparición de focos de ataque de roya y la evolución de la enfermedad. Cualquier denuncia o sospecha de lote con roya debe remitirse a: rsoja@sinavimo.gov.ar

Las esporas de la roya son transportadas por los vientos predominantes en cada región. Cabe recordar que ya se han registrado casos concretos y daños de envergadura en países como Brasil, Paraguay y Bolivia.

Por Angel Palermo
Para LA NACION
 


Emprendedores rurales: biodiesel en Tres Arroyos

Energía para que los motores funcionen con menor costo
El productor Mauro Knudsen desarrolló una fórmula que abarata la producción del combustible

TRES ARROYOS.- Cuando las alpargatas aprietan, por lo general, el hombre de campo pierde el sueño y medita sobre la posible solución para que la horma ceda y la estabilidad persista.

Esto mismo le sucedió a un joven chacarero del partido de Tres Arroyos en 2000. Había invertido una importante suma de dinero en un equipo de riego y, con el aumento del gasoil y la caída de los mercados de cereales, se vio obligado a buscar alguna alternativa para continuar regando sus cultivos sin perder rentabilidad, ecuación prácticamente imposible en los tiempos que corrían.

Pero para quienes un conflicto representa una oportunidad para emprender algo nuevo, nada es imposible. Mauro Knudsen es un joven inquieto de Tres Arroyos, que descubrió en el biodiesel la energía necesaria para que los motores funcionen a menor costo. "En 2000, cuando no pudimos regar más, empecé a pensar bastante desesperado qué podía hacer para aumentar el precio del girasol o echarle algo más barato al motor del equipo y, buscando en Internet, encontré una página norteamericana, la National Biodiesel Board, donde decía que con el aceite de soja o el aceite de girasol se podía hacer combustible", recuerda Knudsen.

Con escasa información acerca de los procesos químicos necesarios para hacer del aceite comestible un combustible capaz de encender motores y mover vehículos, Mauro comenzó a experimentar junto con su profesor de química en la Escuela Agropecuaria de Tres Arroyos, donde realizó sus estudios secundarios y por entonces era profesor de Instrucción de Manejo de Maquinarias Agrícolas. "Por ahí salía como un jabón, una gelatina, cualquier cosa, hasta que un día salió algo similar a lo que veía en las fotos de la página, lo probamos en uno de los motores del riego y arrancó, salió andando, y desde ahí no paré más de hacer biodiesel", cuenta el emprendedor, que deja traslucir su alegría por haberle ganado a las fórmulas químicas.

Mediante la mezcla de metanol y aceite de girasol o soja se obtiene, por decantación, glicerina y biodiesel. "El biodiesel no tiene nada que envidiarle al gasoil, es un combustible espectacular. Se mezcla totalmente con el gasoil y el motor no pierde potencia, no hay que hacerle modificaciones", destaca Knudsen. Y reconoce: "El único problema es que sale un poquito de olor a papas fritas por el caño de escape".

Planta regional

Los beneficios del nuevo combustible pronto tendrán repercusión en todo el país, puesto que ya comenzaron los estudios para construir una planta regional en el partido de Tres Arroyos, con capacidad para producir 40 millones de litros de biodiesel por año.

En diciembre de 2001, con la promesa de la provincia de aportar el 51 por ciento del capital necesario para la planta, se entregó el proyecto de inversión realizado por especialistas a las autoridades provinciales, pero la crisis política y el estallido social hizo que el nuevo combustible, de características similares al gasoil aunque no contaminante, pasara a engrosar las listas de las promesas incumplidas.

La crisis se hacía cada vez más profunda y la Escuela Agropecuaria necesitaba del biodiesel para que los colectivos pudieran trasladar a los alumnos de la ciudad y las zonas rurales. "Salimos por los campos a buscar tanques viejos, donamos un motor eléctrico, conseguimos un surtidor usado y durante las vacaciones de invierno armamos una plantita que producía 2000 litros de biodiesel por mes", relata Mauro.

Ese prototipo fue el resorte para la actual planta de la Escuela Agropecuaria de Tres Arroyos -que produce alrededor de 10 mil litros mensuales bajo normas ISO 9001- y que sirvió de ejemplo para otras instituciones de la zona, como el Colegio Agropecuario de Ramón Santamarina, que días pasados inauguró su propia planta siguiendo el modelo diseñado por Knudsen.

Desde hace dos años, Knudsen, de 27 años, vive junto a su esposa y su hijo en el establecimiento Don José, donde alterna las actividades de campo con el desarrollo de nuevas técnicas para mejorar la producción y la calidad del biodiesel y sus subproductos, acompañado por su padre, Esteban, y su socia, Sonia Brocchetto. "La finalidad de esta nueva planta es solucionar ciertos inconvenientes técnicos que tiene la producción de biodiesel y obtener glicerinas de mayor calidad; vendibles", explica este joven integrante de la colectividad danesa de Tres Arroyos.

Segundo prototipo

El trabajo es arduo y meticuloso y un prototipo ya fue desechado por no alcanzar los resultados esperados en el establecimiento Don José. Ahora, las esperanzas están puestas en un segundo prototipo, mucho más compacto, que produce el combustible en forma continua, ininterrumpidamente (a diferencia de las plantas de las instituciones educativas cuyo proceso es por tandas, es decir, se procesa una cierta cantidad de aceite).

"En unos pocos meses más vamos a poder poner en marcha esta planta y, si Dios quiere, cuando la tengamos bien probada, vamos a poder ofrecer plantas para la venta", afirma Mauro, entusiasmado.

El combustible ecológico, del que todos comenzaron a hablar por el impulso que le dio Knudsen desde Tres Arroyos, tiene un nuevo motor: el proyecto que propone cortar el gasoil con un cinco por ciento de biodiesel llegó al Congreso de la Nación, de la mano del legislador rionegrino Luis Falcó, y obtuvo media sanción antes de que la Cámara de Senadores entrara en el receso veraniego.

"En Alemania se utilizan más de 1300 millones de litros de biodiesel por año", concluye Knudsen, que no pierde las esperanzas de que el aceite de las frituras le pueda dar una mano al sector agropecuario y abaratar el costo del gasoil.

Por Carolina Buus
Para LA NACION
 

 

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