Las frutillas que acompañan a la crema serán más fuertes. No cambiarán en su gusto,
sino en su potencia para defenderse contra los hongos que se empeñan en opacarles el
color o en complicarles su respiración. Ahora, investigadores en el área de agronomía
de tres universidades públicas, del Conicet y del Instituto Nacional de Tecnología
Agropecuaria (INTA) han obtenido por primera vez en el país frutillas transgénicas.
El grupo de expertos, que pertenecen a las universidades nacionales de Tucumán, La
Plata, del Nordeste (Corrientes), entre otras instituciones, diseñó frutillas que
contienen genes de otras especies vegetales -de tabaco y de poroto- que le permiten
aumentar su resistencia contra el ataque de sus enemigos. Así, los productores de
frutillas no necesitarían usar agroquímicos, que son caros, que pueden matar también a
hongos benéficos y que suelen dañar la salud de los consumidores, según Atilio
Castagnaro, investigador del Conicet que trabajó junto al ingeniero Daniel Kirschbaum del
INTA.
El plan de los científicos empezó en 1995, como parte del Programa Nacional de
Mejoramiento de la frutilla. Entre otros logros (por ejemplo tienen un banco genético de
frutillas silvestres y de variedades comerciales) y siguiendo la moda mundial de producir
organismos modificados genéticamente, los expertos obtuvieron las frutillas transgénicas
que ahora están siendo cuidadas en invernaderos y en cámaras especiales esterilizadas.
El procedimiento
Antes de empezar, prestaron atención a un hallazgo de científicos cubanos: ellos
habían identificado genes que pueden mandar las instrucciones precisas para fabricar
proteínas contra hongos como el Antracnosis (esos genes provenían de plantas de tabaco y
de poroto). Entonces los argentinos -que contaron con un subsidio de la Agencia Nacional
de Promoción Científica y Tecnológica- pusieron manos a la obra. Tomaron los genes en
cuestión y los ubicaron dentro de una construcción circular de ADN (ácido
desoxirribonucleico). Después colocaron codo dentro de una bacteria llamada Agrobacterium
y esperaron hasta que actuara. Ella les hizo caso. Infectó fragmentos de hojas de
frutillas y así les inyectó los genes que refuerzan las defensas contra hongos, según
contó el profesor de la Universidad de Tucumán Juan Díaz Ricci. Por último, los genes
"prendieron" (o se "expresaron", como dicen los científicos). Los
investigadores dejaron a los plantines de frutilla con genes extraños ante la presencia
cercana de los hongos. Ellos resistieron y quedaron a salvo. Aunque hasta el momento sólo
han reaccionado así dentro del laboratorio y no a cielo abierto. Para evaluarlas en esa
situación, se ha presentado un pedido de autorización a la Comisión Nacional Asesora en
Biotecnología. Si lo aprueban y todo resulta bien, las plantitas se reproducirían por
cruzamiento y selección, trasmitiendo a sus descendientes su contundente fortaleza.