
Trigo: factores para tener en cuenta en la siembra directa
Fuente: AAPRESID
Siempre bajo un enfoque del sistema de siembra directa continua, es primordial conocer
la calidad del ambiente en el cual vamos a sembrar el trigo. Debemos recordar que la
productividad de un cultivo surge de la interacción entre el genotipo (variedad de trigo)
y el ambiente de producción. Una vez que tenemos identificada la calidad del lote
(ambiente) podremos ajustar el manejo para obtener la máxima productividad acorde con sus
características.
En general, los trigos de ciclos largos presentan un alto potencial de rendimiento y
una estabilidad aceptable debido a mecanismos, como el alto macollaje que le permite
adaptarse a diversas calidades de lotes. Por su parte los ciclos cortos, en términos
generales, logran superar a los largos en ambientes de alta calidad, en tanto que se ven
superados en ambientes de calidad media. Obviamente, este es un concepto muy general, y
requiere del ajuste por variedad en particular.
Al elegir un determinado material, debe pensar en darle una fecha de siembra de manera
tal que su floración caiga en un período con bajas probabilidades de heladas tempranas y
buena condición hídrica. Pero tampoco nos podemos retrasar demasiado porque el llenado
no debe coincidir con períodos de temperaturas elevadas. Para lograr estos objetivos se
debe conocer el ciclo de cada material y las condiciones climáticas del ambiente en
cuestión. Luego se ubicará la fecha de siembra contemplando los factores mencionados,
sin descartar cuestiones operativas.
- Genotipo o variedad a seleccionar
Para elegir la variedad, además de su ciclo debemos tener en cuenta: potencial de
rendimiento, comportamiento frente a enfermedades foliares y de la espiga, tendencia al
vuelco, entre otras. En este sentido, los semilleros ofrecen una amplia gama de materiales
con información al respecto. Además las redes de ensayos que se realizan en las
Regionales de AAPRESID, en campo de productores socios o en estaciones de INTA sirven como
referencia a la hora de seleccionar materiales. La introducción de cultivares de
germoplasma francés, específicamente los Baguette (Nidera Semillas) amplían la gama de
posibilidades, aportando materiales que han demostrado un muy alto potencial de
rendimiento y con características que permiten un manejo de punta, con alta
fertilización, sin problemas de vuelco. La experiencia de la última campaña ha generado
una gran expectativa en estos cultivares los cuales seguramente cubrirán buena parte de
la superficie de trigo en SD. Son una alternativa más dentro de la gama de variedades
presentes en el mercado, que debe ser tenida en cuenta, principalmente en planteos de alta
de producción.
Es un pilar fundamental a la hora de hacer gramíneas en directa. Cada productor
deberá ajustarla al ambiente productivo, pero en términos generales podemos afirmar que
siempre es necesario hacer una fertilización que combine al menos los nutrientes de mayor
respuesta en rendimiento como son fósforo, nitrógeno y azufre. El agregado de otros
nutrientes deberá evaluarse en cada caso en particular. La fertilización no solo debe
pensarse para cubrir las necesidades del trigo, sino también de la soja de segunda,
cultivo que ha demostrado respuestas más que interesantes al agregado de P y S.
Los patógenos (principalmente los hongos) pueden afectar negativamente al cultivo de
trigo. Los productores tienen diferentes herramientas para contrarrestar este problema:
Rotación de cultivos: El hecho de ubicar al cultivo de trigo en un lote con bajo
nivel de rastrojo de esta misma especie favorecerá la no proliferación de inóculo que
pueda infectar al cultivo. Es decir, sembrar trigo en lotes que prácticamente no tengan
rastrojo de trigo visible.
Elección de variedades: Muchas variedades son resistentes o presentan un buen
comportamiento frente a enfermedades foliares. Su correcta elección es una herramienta
muy importante a considerar.
Uso de fungicidas: La utilización de productos químicos que controlen a los
patógenos es una alternativa que cada día adquiere más peso. Actualmente, la
aplicación de fungicidas para control de enfermedades de hoja y/o de espiga debe tenerse
en cuenta en la presupuestación previa que se hace del cultivo. Su utilización o no
dependerá de las condiciones reinantes en cada ambiente en particular. Actualmente
existen en el mercado muy buenos fungicidas para cumplir con este objetivo, los cuales
pueden aplicarse con pulverizadores terrestres o aéreos. Tampoco debemos olvidar la
utilización de fungicidas curasemillas para evitar la introducción de inóculo a lotes
que no tengan problemas de hongos que pueden sobrevivir en los rastrojos. La adecuada
elección del fungicida curasemillas es algo a no descuidar. No todos controlan a todos
los patógenos, por lo tanto su elección es fundamental.
- La importancia de un buen barbecho
Bien es sabido que en buena parte de la región triguera argentina los inviernos son
secos; es decir, que las precipitaciones durante esta estación son escasas. Luego, en
primavera se produce una recarga del perfil a partir del agua de lluvia. Por lo tanto,
resulta fundamental acumular la mayor cantidad de agua posible durante el otoño previo a
la siembra del trigo. Para ello, luego de la cosecha del cultivo antecesor, que
generalmente es soja de primera o maíz, debe hacerse un buen control de malezas, de
manera que el agua almacenada en el suelo no sea perdida por transpiración a través de
estas especies. Además ello tiene la ventaja de ir "limpiando el lote",
impidiendo que muchas malezas semillen y aumenten su importancia en el banco de semillas.
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Biofertilización:
el poder de las bacterias |
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Evaluación
de los trigos: necesidad de incorporar cambios |
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Avances en
Tecnología de Producción de Trigo |
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Pasos para
una óptima fertilización del trigo |
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Sugerencias
para clasificar el trigo por calidad a nivel de productor y acopio |
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