Los tamberos de Wisconsin, el "dairyland state" (estado lechero), ya tienen a
disposición la alfalfa híbrida. La obtuvo Dairyland Seeds, un criadero de West Blend
(WI) que visité hace quince años. De la mano de Paul Sun, el breeder que lideró la
investigación y que ahora es vicepresidente de la compañía, recorrí el mayor campo
experimental de alfalfa que ví en mi vida.
Confieso que nunca había visto tal cantidad de parcelas. Tenía de todo: desde
infectarios de antracnosis, en sectores bajo riego por aspersión permanente, en la que
sólo sobrevivían unas pocas, hasta los invernáculos en los que avanzaban sus
investigaciones sobre el híbrido. Allí, Sun me mostraba excitado las anteras maduras de
una flor de alfalfa. Con un fino bisturí, las cortaba al medio. De unas salía polen. De
otras no. "Esta es el macho estéril", explicaba. El híbrido estaba en camino.
Ahora llegó al mercado. Y promete una verdadera revolución.
Durante los últimos veinte años, los mejoradores de alfalfa en los EE.UU. hicieron
impresionantes avances en resistencia a enfermedades, tolerancia al frío, y otros
factores defensivos. Pero el potencial de rendimiento se había mantenido estancado.
Esto es lo que se espera que cambie con el nuevo híbrido, cuya serie se denomina
msSunstra (es el apócope entre Sun y Strachota, el apellido del CEO de Dairyland. El
primero es el HybriForce 400. El principal objetivo es lograr rendimientos forrajeros más
elevados.
Los ensayos comparativos de las universidades en y en los tests de campo, mostró
rendimientos entre un 8 y un 15% superiores a las variedades corrientes. Y los técnicos
de la compañía prometen que las futuras generaciones darán mayores diferencias.
Paul Sun dice también que las plantas son más fuertes y los stands tienen mayor
persistencia. "Las plantas pueden soportar abusos de manejo, como la frecuencia de
cortes, sin que se corra el riesgo de pérdidas de stand". Este manejo es cada día
más popular en zonas tamberas, donde se busca máxima calidad. Y ello implica cortar en
prefloración.
Este año se vendieron cantidades muy limitadas, en un lanzamiento precomercial.
Estará a pleno en el 2002. Muchas compañías de semillas están negociando con Dairyland
Seeds la tecnología del híbrido, para incorporarla en sus líneas. Pero Tom Strachota,
informó que aún no han cerrado ningun contrato de licencia.
Todos los materiales de Dairyland serán híbridos en el futuro. Strachota predice que
las variedades de polinización abierta se irán extinguiendo. Los híbridos se comportan
mejor que las variedades gracias al vigor híbrido, que se obtiene al cruzar dos líneas
homogéneas.
Obtener un híbrido de alfalfa es muy dificultoso porque las flores son hermafroditas y
los órganos masculinos y femeninos están demasiado próximos. No puede ser castrada. La
semilla es producida a través de la polinización cruzada por abejas.
Dairyland informó que la tecnología fue desarrollada por Sun, quien consumió 24
años separando plantas machos de plantas hembra, lo que determina que el flujo de polen
pueda ser controlado. También hubo que resolver el problema de la línea recuperadora,
que es la que permite restaurar la fertilidad de la línea macho estéril (hembra) para
que ésta se multiplique.
Sun y Strachota coinciden en que se va a repetir el fenómeno que se dió con el
híbrido de maíz. Antes de que éstos fueran introducidos en 1930, los rendimientos
estaban estancados. Después vino un despegue fenomenal, a razón de 50 kilos por
hectárea y por año hasta 1960, cuando llegaron los híbridos simples. Desde entonces, el
ritmo se duplicó.
La publicación Hay and Forage recoge las opiniones de los productores. Roger Elliot,
un tambero de Evansville, Minesotta, sostiene que "es lo mejor que jamás he visto en
alfalfa". Sembró una franja de una hectárea con Hybri-Force en la última
primavera, cuando era un híbrido experimental. A ambos lados sembró las dos mejores que
conocía, el mismo día. La diferencia de rinde fue del 15%. Pero eso no es lo que más le
interesa. "Me impresiona la velocidad de rebrote. En un par de semanas después del
corte, le saca de 10 a 15 centímetros a las convencionales".
"Mi teoría es que al rebrotar tan rápido, la fotosíntesis enseguida refuerza
las reservas de las raíces, lo que explica la mayor persistencia en manejos
intensivos", cree Elliot.
La cantidad de plantas por metro se mantiene más constante que en las convencionales.
Esto es porque el crecimiento de la población es parejo. Cuando se corta un lote de
alfalfa convencional, hay plantas más altas y otras más bajas, ya que hay un rango de 20
días en la madurez. Así, las más lentas tiendan a perderse por falta de acumulación de
azúcares en raíces. Esto no sucede con la alfalfa híbrida, que madura toda junta. Y
esta es la clave de la mayor persistencia.
(*) Ing. Héctor Giandoménico